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Gregory Colbert

He contemplado todos los edenes que se han desplomado en mí.

He visto edenes que tuve en mis manos
pero los deje escapar.
He visto promesas que no cumplí
dolores que no alivié
heridas que no curé
lágrimas que no vertí.

He visto muertes que no lloré
plegarias que no escuché
puertas que no abrí
puertas que cerré
amantes a las que dejé atrás
y sueños que no viví.

He visto todo cuanto se me ofrecía
y que no podía aceptar.

He visto las cartas que deseaba
pero que nunca recibí.

He visto cuanto podría haber sido
pero que jamás seré.

[…] Recuerda tus sueños

Recuerda tus sueños

Recuerda tus sueños

Recuerda

No puedo decirte
si te estás acercando
o si te alejas más.

Anhelo la serenidad que experimenté al contemplar tu rostro.

Tal vez si ahora me pudieran devolver tu rostro
me sería más fácil
recuperar el rostro
que yo mismo parezco haber perdido.

Pluma a fuego
fuego a sangre
sangre a hueso
hueso a tuétano
tuétano a ceniza
ceniza a nieve

Pluma a fuego
fuego a sangre
sangre a hueso
hueso a tuétano
tuétano a ceniza
ceniza a nieve.

[…] Así pues, quema las cartas
y deposita sus cenizas en la nieve
en los bordes de los ríos.

Cuando llegue la primavera y la nieve se funda
y el río crezca
regresa a la orilla del río
y relee mis cartas con los ojos cerrados.

Deja que las palabras y las imágenes bañen tu cuerpo como olas.

Relee las cartas con la mano ahuecada en la oreja
escucha las canciones del edén
página
tras página
tras página
vuela por la trayectoria del ave

vuela

vuela

Vuela.

- Gregory Colbert (Ashes and Snow)

Un elefante con la trompa erguida
es una escalera hacia las estrellas.

Una ballena que emerge de la superficie del agua
es una escalera desde el fondo del mar.

Éstas imágenes son una escala hacia mis sueños
éstas cartas
son la escalera hacia ti.

Mi corazón es como una vieja casa
cuyas ventanas llevan años sin abrirse
pero ahora
oigo que las ventanas se abren.

Recuerdo las grullas cernidas en el aire por encima de las nieves
en fusión del Himalaya
haber dormido sobre colas de manatíes
las canciones
las focas parvadas
el ladrido de la cebra
los trinos de las ranas arbóreas
los chasquidos del lenguaje de los bosquimanos
las orejas del Caracá
el vaivén de los elefantes
las ballenas que emergen del agua
y la silueta del Iland.

Recuerdo los dedos enroscados de los Merkats
me veo en el recuerdo
flotando en el Ganges
navegando por el Nilo
subiendo los escalones del Dahama y Asika.

Recuerdo
el deambular por los pasillos de Hashepsut
y los rostros de muchas mujeres.

Interminables mares
y miles de kilómetros de ríos.

Recuerdo
haber engendrado dos hijos
Recuerdo a mi esposa
las promesas
la colocación de la alianza matrimonial en su dedo
el alzado del velo
el beso
el vals
el instante en que saque el hueso de la suerte
el sabor de la tarta nupcial
Los pétalos del loto
flotando
en un cuenco de miel.

Cortar la granada por la mitad y cortar el durazno
Lo recuerdo todo
Pero no recuerdo
haber amado jamás

Jamás

Recuerda tus sueños

Recuerda tus sueños

Recuerda tus sueños

Recuerda

No puedo decirte
si te estás acercando
o si te alejas más.

Anhelo la serenidad que experimenté al contemplar tu rostro.

Tal vez si ahora me pudieran devolver tu rostro
me sería más fácil
recuperar el rostro
que yo mismo parezco haber perdido.

En el comienzo del tiempo
los cielos
estaban llenos de elefantes voladores
cada noche yacían en el mismo lugar del cielo
y soñaban
con un ojo abierto.

De noche
cuando contemplas las estrellas
vez los ojos de los elefantes
que miran fijamente
y duermen con un ojo abierto
para vigilarnos mejor.

Desde que ardió mi casa
veo la luna con más claridad.

He contemplado todos los edenes que se han desplomado en mí.

He visto edenes que tuve en mis manos
pero los que deje escapar.

He visto promesas que no cumplí
dolores que no alivié
heridas que no curé
lágrimas que no vertí.

He visto muertes que no lloré
plegarias que no escuché
puertas que no abrí
puertas que cerré
amantes a las que dejé atrás
y sueños que no viví.

He visto todo cuanto se me ofrecía
y que no podía aceptar.

He visto las cartas que deseaba
pero que nunca recibí.

He visto cuanto podría haber sido
pero que jamás seré.